Posteado por: wilcoclub | junio 13, 2007

Critica de El Periodico: Wilco en Barcelona 2007

Aquí os dejo la excelente crítica del concierto de Wilco en el Primavera Sound en Barcelona del pasado 2 de Junio realizada por Juan Manuel Freire de El Periodico.

Wilco en Barcelona

Maestros en la Madrugada
Jeff Tweedy y sus compañeros dejaron al público sin habla con una actuación excelente, repleta de técnica, tacto, sensibilidad y algunas tormentas eléctricas.
Aunque Sky blue sky, el último disco de Wilco, no cuente entre lo más granado de su cosecha, que tiene en Yankee hotel foxtrot y A ghost is born las mejores muestras, la banda de Chicago ofreció en la madrugada de ayer un concierto mayúsculo que subrayó (en negrita) su calidad de grupo capital de nuestro tiempo. Mesurado en todo momento, Jeff Tweedy, con sus camaradas de técnica perfecta y tacto irreprochable, ofreció una actuación cuya sensibilidad extrema pudo confundirse con tibieza.
La melancolía espacial de Sky blue sky estuvo representada por las mejores canciones del disco. Además de You are my face y Side with the seeds, asaltaron, para el clamor de la audiencia, esa descomunal Impossible Germany, con una coda instrumental erigida sobre un solo de guitarra fuera de lo común (a cargo de Nels Cline, héroe de vanguardia fichado por Wilco hace tres años) y un duelo final eléctrico (entre Cline y Tweedy) de melodías divergentes creando armonías imposibles. El cielo del rock, sin más. La cercanía del infinito.
Junto a los hallazgos de su último álbum, que los tiene, desde luego, la banda interpretó también esos temas que los convirtieron a primeros de siglo en grandes representantes del rock sin cortapisas. Esas canciones de apariencia tersa partidas, de golpe, por erupciones ariscas, o que sacuden los sentidos a lomos de ritmos robados al krautrock, el rock experimental alemán de los 70.
Tanto I am trying to break your heart como la fantástica Handshake drugs desembocaron tras segundos de placidez melódica en tormentas eléctricas no aptas para el recogimiento. El público respondió a las incursiones experimentales con ruido y aplausos intensos, pero lo que Jeff Tweedy esperaba de la gente era el cántico futbolero del “oé oé oé”. Enseguida lo recibió. “Hacedlo siempre que queráis”, dijo. “Pero un poco más despacio”.
Así convenía a canciones que siguieron como la emotiva Jesus, etc., con su slide plañidera, o Hummingbird, en la que Tweedy demostró su renacido buen humor marcándose una carrera sin moverse del sitio. Si algo faltaba para rematar la faena, eso era Spiders (Kidsmoke), 12 minutos de krautrock con estribillo de subidón guitarrero. Dejaron al público contento, pero, por si acaso, quisieron darle una propina en forma de breve número garagero: I’m a wheel. En total, hora y media pasada como una exhalación. Clase magistral de emoción serena, juegos eléctricos y música para ser mejor persona.

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